Invertir en I+D no siempre genera más innovación, sino que
depende de las personas, dijo el experto.
De las primeras cinco empresas más innovadoras del
mundo —Apple, Google, Samsung, Amazon y 3M— solo una está dentro de las que más
invierten en Investigación y Desarrollo (I+D): Samsung, que acompaña a
Volkswagen, Intel, Microsoft y Roche. Es que volcar dinero y brindar más tiempo
para crear no siempre se traduce en ser más innovador, explicó Diego Vallarino,
líder en proyectos de innovación y estrategia de Advice.
Por el contrario, la clave está en generar o encontrar
ideas, seleccionarlas, implementarlas y venderlas, una tarea donde hay un gran
peso del equipo humano de las empresas. "Es una relación directa (de la
innovación) con la potencialidad del equipo de trabajo, para lo cual son
necesarios los equipos de alto desempeño", indicó el experto en la charla
InnovaRH, organizada por Advice y la Asociación de Profesionales Uruguayos en
Gestión Humana.
Según Vallarino, el mayor valor en innovación de las
empresas y los productos recae en el modelo de negocio y las redes de valor, lo
que significa "una muy buena noticia para América Latina, donde no hay
grandes capitales de riesgo para invertir en I+D", dijo.
Generar equipos de alto desempeño implica conocer al
detalle a los trabajadores para colocarlos en puestos donde rinden más, pero
sobre todo "potenciar las fortalezas". "Un buen equipo implica
que un 75% de las personas estén apoyados en trabajar sobre sus
fortalezas", dijo.
Pero en los hechos, dos tercios de las personas no
pueden identificar sus debilidades y fortalezas y solo un 17% utilizan sus
fortalezas en forma consciente, graficó. Y si solo se marcan las debilidades,
"el equipo queda desfasado y lo más probable es que no innove",
alertó.
El mayor reto y desafío recae entonces en los
responsables de Recursos Humanos, que deben identificar a quienes son capaces
de innovar en las empresas. "Son los emprendedores, personas que se sienten
cómodos en panoramas de riesgo, ambigüedad e incertidumbre. Hay que abrir la
puerta a los millennials, los que están más acostumbrados al
riesgo, a lo volátil y a que todo fluya mucho más rápido. Ellos serán un 75% de
la mano de obra en 2025", sostuvo. No tener claro quiénes son, ni cuántos
hay, puede significar no ser empresa innovadora, aclaró.
Muchas veces los altos mandos son reacios a los
cambios por los costos que implican. Vallarino recomienda, entonces, medir y
cuantificar en dinero para dimensionar la importancia. "Por ejemplo,
mostrar que una rotación cuesta 100 entre que alguien debe hacer la tarea del
que se va, la búsqueda de sustituto y su capacitación. Y que esto implicará que
el vendedor deba vender más para pagar la rotación", puntualizó el
experto.
Innovar: el equilibrio entre saber hacer y saber
vender
Innovación no es solo generar algo nuevo, sino tener
reconocimiento en el mercado y comercializarlo. Para el experto Diego
Vallarino, en las empresas eso significa combinar dos tipos de conocimiento, el
tecnológico —saber hacer— y el de mercado —entender cómo se puede vender—.
"Hay que tener un equilibrio entre los que saben hacer y los que saben
vender, porque si falla el primero y el conocimiento se genera afuera, el valor
de la empresa queda obsoleto, y se crecerá al ritmo del mercado o menos",
sostuvo.
